Consejos para Mezclar un Bajo eléctrico

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Si tienes un Home Studio, y quieres grabar temas con un Low End potente y controlado, es vital que sepas como mezclar un bajo a la hora de editar todo el espectro de frecuencias bajas. ¿Quieres algún consejo?

Lo primero que debes tener en cuenta es que, manejar el espacio y balance de las bajas frecuencias en la mezcla al mezclar un bajo, es un gran reto.

Todos los instrumentos intervienen en mayor o menor medida en los diferentes rangos de frecuencias. Y si no somos capaces de asignar el lugar correcto a cada uno…

Especialmente si nos centramos en el rango de los graves. El cual define la esencia, fuerza y carácter de una canción sea cual sea el estilo (rock, electrónica, pop o Rap).

Y, créeme, sino sabes quién y cómo compite en las frecuencias bajas, correrás el riesgo de tener unos bajos descontrolados.

¿Cómo identificarlo? lo más común es que, o bien el bombo, o bien el bajo, suenan con poca claridad.

Lo cual significa, entre otras cosas, que tendrás que lidiar con el enmascaramiento, la congestión, o la falta de profundidad en tus canciones.

Aquí tienes una serie de consejos a la hora de manejar el espectro grave, especialmente cuando tienes que añadir el Bajo eléctrico a la mezcla.

Consejos para mezclar un Bajo eléctrico

Mezclar un Bajo y empezar con buen pie

Uno de los mayores retos a la hora de mezclar una canción es conseguir unos bajos controlados, para que puedan aportar plus de energía y potencia.

Es decir, conseguir que, tanto el bajo como el bombo de la batería, formen esa atmósfera de poder sobre la que reposan el resto de instrumentos.

Y para ello es imprescindible saber:

  • Generar un buen espacio para los bajos.
  • Equilibrar correctamente lo parámetros de compresión.
  • Lograr un buen balance en la ecualización de las frecuencias.

Pero hay algo que no debes pasar por alto si estás empezando a mezclar, o si estás teniendo problemas para ello.

Y es no considerar ciertos aspectos que afectan a la mezcla de las bajas frecuencias, y con ello, y la incapacidad de controlar como van a responder en otras circunstancias:

  • Qué equipo tienes
  • Cómo es tu entorno de trabajo

El equipo para mezclar

Si utilizas monitores, además de asegurarte de que se encuentran a una altura correcta, asegúrate de que tengan calidad suficiente para reproducir graves.

De lo contrario, no van a reproducir con la intensidad adecuada las bajas frecuencias, y no podrás trabajar objetivamente sobre ellas.

Y, aunque tengas unos buenos auriculares (que los debes tener) estos no te van a asegurar un buen resultado.

Por muy abiertos que sean para escuchar con detalle las frecuencias más bajas, siempre tienes que valorar su comportamiento en diferentes entornos de escucha.

Características del espacio de trabajo

Ahora bien, aunque tengas el mejor equipo, no servirá de nada si no has preparado bien tu entorno de escucha, o no conoces sus puntos débiles.

Ten en cuenta que, cuánto más plana sea la acústica de la habitación, más fácil es mezclar para que se escuche correctamente en cualquier espacio.

Pero claro, seguramente no tengas todo el dinero que se gastan los estudios en aislamiento y tratamiento acústico.

Así que deberás prestar atención a los puntos críticos (como las esquinas) donde los graves ganan mayor fuerza, y colocar lo que se suele llamar trampas de graves.

Por ejemplo, algo que puedes hacer en tu cuarto es colocar:

  • Difusor en la pared que hay detrás de los monitores, y sobre ellos en el techo.
  • Absorbente en la pared en frente de ellos, y en las paredes laterales (entre ti y los monitores).
  • Absorbente para graves en todas las esquinas (a poder ser desde el suelo hasta el techo).

Pero esto es una orientación rápida.

No dudes en investigar todo lo necesario para acondicionar tu sala de la mejor forma posible. Aunque tengas que adaptarlo a un presupuesto reducido.

Prioriza las soluciones, y ten claro que los graves pueden arruinar, o engrandecer un tema.

9 consejos para mezclar un Bajo eléctrico

A la hora de mezclar un bajo, lo primero que podemos pensar es en dejar el espacio frecuencial suficiente atenuando los graves de las guitarras (por ejemplo).

Pero no es lo único. Ya que, es posible que te suene eso de: los registros del bajo suelen coincidir con los del bombo.

Las Notas de ambos comparten un amplio rango de frecuencias por las que van a competir.

Y por eso, mezclar un bajo exige un saber cómo manejar las bajas frecuencias en la mezcla general.

De este modo, hay que tener claro el papel de todos los instrumentos que determinan este espectro sonoro para encontrar el balance correcto.

Para saber cómo lidiar ante cosas tan importantes como el enmascaramiento o la compresión, y hacer que la mezcla tenga un Low End increíble.

Pero, para que todo esto sea mucho más fácil, hay que empezar haciendo bien las cosas. Incluso antes de grabar.

Busca la simbiosis entre Bombo y Bajo

Cuando hablamos de mezclar un bajo eléctrico, no nos referimos a un hecho, o una serie de acciones aisladas.

Sino que debe haber una simbiosis entre bombo y bajo, para que uno refuerce al otro, y ambos al conjunto sonoro.

Batería y Bajista deben tener claro que, tanto el patrón del bombo, como los graves rítmicos del bajo, deben ser uno.

Y no solo a nivel rítmico y estructural para ganar peso y pegada. También a nivel frecuencial para no estorbarse, y facilitar las cosas en la mezcla.

Por eso el primer consejo empieza incluso antes de grabar.

Porque, planificar una buena estructura de bajos, no solo ayuda a incrementar la sensación rítmica de la canción.

Sino que, en la mezcla, ayuda a identificar cómo, cuándo y dónde, pueden interferir sus frecuencias para poder poder equilibrarlas.

Facilita la mezcla desde la grabación

Siguiendo con los consejos pre-mezcla del bajo, una muy buena idea es dedicar tiempo a la configuración de grabación de los instrumentos.

Es decir: planificar qué sonido queremos para cada uno, y ecualizar la señal de cada instrumento conforme a esa idea.

Piensa qué sonido quieres, asigna un papel a cada instrumento, y configura los parámetros de su señal desde la misma grabación.

De este modo, si comienzas a trabajar con pistas de audio que ya apuntan a diferentes rangos de frecuencias, todo será más fácil.

Podrás evitar problemas de enmascaramiento, y ahorrar horas de trabajo en la mezcla.

Por ejemplo, si tienes un bombo y un bajo muy graves, elige quién es el que va a tener más peso en los graves y sub-graves. Y quien en las zonas más altas.

Una vez lo tengas claro, diferencia su señal desde la misma grabación, a través de:

  • Controles de ecualización del propio instrumento.
  • Parámetros de la EQ del pre-amplificador.
  • Posición de los micrófonos.

Divide el Bajo en dos pistas

Si puedes permitírtelo, mi recomendación es grabar el bajo con DI y amplificador microfoneado.

La versatilidad que te brinda contar con una señal coloreada a tu gusto, y otra limpia, es una ventaja indiscutible.

De este modo, puedes trabajar con la señal coloreada como la principal, y manejar la señal limpia a tu antojo para añadir matices.

Ahora bien, independiente de esto, dividir el bajo al menos en dos pistas es una muy buena idea si quieres aumentar el Low End sin afectar afectar a cómo se percibe la línea de bajo.

  • Una pista como bajo principal para para apreciar el instrumento.
  • Otra pista para los sub-graves (40-60 Hz) para generar profundidad .

Puede que según el estilo, o tus objetivos, no necesites una pista de sub-graves a la hora de mezclar un bajo.

Pero nunca está de más considerar las diferentes ventajas que te brinda trabajar con un Bajo dividido en varias pistas para no embarrar la señal, y tener mayor versatilidad.

Y por cierto, mientras que el bajo principal lo puedes abrir un poco en estéreo (sin llegar a desequilibrar), procura configurar los sub-graves en mono para que el Low End esté bien centrado.

Deja espacio suficiente a los graves

Cuando ya tienes tus pistas grabadas, lo siguiente es limpiar las zonas frecuenciales que necesitamos libres para cada instrumento.

En este sentido, podemos considerar que:

Grosso modo, el bajo eléctrico necesita libre el espectro de frecuencias graves situado aproximadamente en el rango de los 40-200Hz. Donde se va a asentar junto al bombo.

Cuantos más instrumentos interfieran en él (que son la mayoría), más información habrá en esa zona. Y, por consiguiente, más difícil será mezclar el bajo y conseguir un buen equilibrio con el bombo.

Así que trata de buscar un punto de corte para todos los instrumentos que no sean bombo y bajo en 200 Hz. Por ejemplo, con filtros High-Pass con caída suave.

Y, ya que estás, quizá sea interesante limpiar la señal del bajo todo lo posible (tanto por arriba como por abajo):

  • Utiliza un filtro High-Pass en sub-graves para omitir las frecuencias entre 20-30 Hz. La mayoría de monitores no las reproducen.
  • Utiliza un filtro Low-Pass para omitir las frecuencias por encima de 1-5 KHz, que pueden estar provocadas por ruidos parásito de cables, pastillas, etc.

Equilibra el volumen de las pistas

No importa lo bien que suenen tus pistas en solitario: balancea los niveles de audio de cada una desde el principio.

Especialmente, en el caso que nos concierne:

Busca un buen equilibrio de volumen entre Bajo y bombo para toda la canción, considerando (si hay) aquellas partes en las que alguno deba tener más peso.

En este sentido, quizá suele ser recomendable ajustar el volumen controlando el nivel de ganancia (ya habrá tiempo de tocar el volumen general de la pista).

Lo importante es encontrar un buen equilibrio Bombo/Bajo, y tratar de compararlo en diferentes sistemas.

De este modo, podrás asegurarte de que cuando se escuche en el coche, o en cualquier otro sitio, se mantendrán bastante compensados.

Por cierto, no pienses que para equilibrar el volumen de ambos es mejor escuchar las pistas muy alto. A mayor volumen, mayor color le dará tu sala.

Estabiliza la señal con un compresor

Una vez tienes un volumen correcto, lo siguiente antes de pasar a la ecualización, es hacer que sea lo más estable posible.

¿Cómo? por supuesto, con el compresor.

Comprime bombo y bajo con el fin de atenuar o realzar picos, y así conseguir un volumen lo más uniforme posible para mejorar la sensación de sustain general.

Si quieres una mezcla estable, necesitas empezar con un volumen también estable. No hay más.

Por lo que tendrás que ponerte las pilas con los parámetros del compresor, y saber que tipos de compresión aplicar a cada instrumento.

Un punto muy importante cuando hablamos del bajo eléctrico, ya que se puede tocar con técnica muy distintas (slap, con dedos o con púa).

En términos generales, considera empezar a explorar (por ejemplo) con un:

  • Umbral a -15dB te ayuda a actuar de forma pronunciada sobre los picos altos, manteniendo casi intactos los bajos.
  • Ratio entre 2:1 y 4:1 para que la compresión sea moderada y te deje cierto margen de actuación.
  • Release Time alto si el ritmo es alto para no atropellar las notas, o lento para mejorar el sustain si la línea de bajo es también lenta.

Presta atención al ataque del compresor

Comprimir la señal de ambos, bombo y bajo, es una gran idea. Y no solo para que su volumen se mantenga estable durante toda la canción.

Por lo que, si ya sabes algo de compresores, te habrás dado cuenta de que, en el consejo anterior, me he dejado un parámetro: el ataque.

Puedes comprimir el bombo con un ataque rápido para que cada golpe tenga más pegada, y el bajo con un ataque más lento para que suene más suave y grueso.

También para ayudar a diferenciarlos más en la mezcla, y evitar el enmascaramiento.

En nuestro fin de diferenciar Bombo y bajo para que no se molesten, el ataque es quizá el control que más nos ayuda.

Pero es que, además de ayudar a evitar el enmascaramiento, también nos permite dar la esencia que buscamos para cada uno.

Eso sí, utiliza dos compresores diferentes. Ya que cada uno va a dar un color distinto, y esto también suma.

Experimenta con la compresión Sidechain

Cuando el bajo y el bombo están clavados es posible que con la compresión no sea suficiente, y que uno siga teniendo más fuerza sobre el otro.

Cuando esto pasa, una acción frecuente suele ser la compresión Sidechain.

Establece un umbral, y reduce de forma automática la ganancia de uno cuando el otro supere esos dBs.

Es decir, aplicando compresión Sidechain puedes hacer, por ejemplo, comprimir el bajo un poco cada vez que coincide con un golpe del bombo que supera el umbral.

De este modo, con esta técnica puedes atenuar los picos del bajo en momentos puntuales, sin afectar al volumen/ganancia de la mezcla general.

Ahora bien, es una técnica que no siempre va bien, y que no siempre tiene por qué ser recomendada en función de qué estilos.

A veces es «suficiente» con hacer que el bajo suene ligeramente por detrás del bombo (nunca por delante).

Además, solo podrás utilizar Sidechain si tienes un compresor que lo permite. Aunque es cierto que casi todos los DAW tienen uno por defecto con esta opción.

Contrasta la ecualización Bombo/Bajo

Por último, ahora sí, céntrate en la ecualización de los instrumentos, y no pases por alto ninguna dualidad Bombo/Bajo.

Investiga cuáles son las frecuencias fundamentales del Bajo, y cuáles las del bombo, para llevar a cabo una ecualización inversa.

Localiza los rangos de frecuencia más importantes para cada uno, y refuerza levemente esa zona mientras la atenúas en el otro (y viceversa).

En este sentido, las notas más graves del Bajo eléctrico, y del bombo, suelen encontrarse en los 40-80 Hz (repartidas entre los 5 primero trastes de la tercera y cuarta cuerda).

Pero ambos también intervienen mucho en la franja de medios/graves, 100-200 Hz (aprox.), cuando hablamos de pegada.

Por eso es importante, como decíamos al principio, tener claro quién tendrá prioridad sobre las bajas frecuencias, para que haya espacios libres.

Por ejemplo, en estilos urbanos como el pop, el R&B o el soul, suele ser habitual que el peso de los graves lo lleve el bombo. De este modo deja sitio para que el bajo tenga mayor pegada y protagonismo armónico.

Sin embargo, en estilos como el rock, el metal, o géneros más duros, el bombo puede quedar camuflado entre las distorsiones. Por lo que suele ser habitualdejar el peso de los graves al Bajo eléctrico.

Conclusiones

Espero que con estas humildes consideraciones puedas afrontar mejor la mezcla del bajo eléctrico en tus ediciones.

Por favor, no las tomes como un manual. Y, si consideras que algo ha quedado en el aire, o que no está del todo bien, no dudes en aportar tu conocimiento en los comentarios.

Este artículo es una mera referencia para saber por donde puedes moverte en caso de experimentar algún problema a la hora de mezclar un bajo, y las bajas frecuencias.

La producción es todo un mundo, y lo mejor es siempre formarse con los mejores profesionales de la materia.

¿Eres uno de ellos? déjanos aprender de ti, ¡comenta!

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